Taking of Deborah Logan…¡Una cinta atemporal!
Una de las cintas de terror más importantes de los últimos años sigue en el gusto del público
Muchas de las mejores películas acaban pasando tristemente desapercibidas, especialmente en el género de terror, y más aún en el subgénero del metraje encontrado. Uno de los mayores ejemplos de esta desafortunada tendencia es un pseudo-documental de terror que va a cumplir 12 años en 2026. Es tal su maldición que no solo no se estrenó en cines sino que también sigue inédita en países como España. Ni una sola plataforma se ha animado a incluirlo en su catálogo.
La joya oculta en cuestión es ‘The Taking of Deborah Logan‘ (2014), título que comparte elementos similares con otras de su género faux cinema pero que resulta poco común por combinar las tácticas del formato con lo que más adelante sería más común en el terror «de autor» o «elevado» de la factoría A24 y sus imitadores.
De hecho, el debut en el largometraje del director Adam Robitel ha influido en silencio en varios títulos populares durante la última década. 90 minutos de giros y sorpresas que, incluso con la buena recepción de la crítica, sigue siendo una víctima de su lanzamiento directo a vídeo.
La carrera de fondo de un mockumentary ejemplar
En 2014, la ausencia del impacto del streaming condenaba a la venta electrónica o bajo demanda y, a pesar de que el proyecto tenía planificado un paso por salas, no fue muy bien recibida en su pase de prueba inicial, por lo que se dejó en manos de una Netflix que aún no funcionaba como ahora.
Sin embargo, y a pesar de que no se estrenó en cines ni se realizó una campaña de marketing, el público reaccionó de forma positiva y el boca-oreja fue aumentando la atención lentamente. Pero no fue hasta que un gif de uno de los momentos claves de la película alteró las redes sociales.
Aparecido como una imagen sin contexto, el momento se asoció a creepypastas y se creó cierta fascinación a su alrededor, que no acabó cuando alguien reveló que se correspondía a la película de Robitel sino que renovó su interés constantemente, puesto que aún hoy sigue dando vueltas por Internet hasta el punto de haberse convertido casi en un meme. Sin duda, no tan popular hoy en día como debería, sí puede considerarse ya un verdadero título de culto al que le debe su éxito ‘La visita‘ (‘The Visit’, 2015) de M. Night Shyamalan, estrenada solo un año después en salas.
Con detalles del episodio ‘Die hand die verlezt’, uno de los más impactantes de la serie ‘Expediente X‘, este pseudodocumental presenta a los espectadores a Deborah Logan (interpretada por Jill Larson) como la protagonista de una tesis académica sobre el Alzheimer, y parte del primer acto se dedica a explicar los efectos físicos y emocionales de la enfermedad. Se incluyen entrevistas con la anciana y sus allegados, así como con sus médicos y neurólogos, mientras seguimos a un equipo de documentalistas, dirigido por la estudiante de medicina Mia (Michelle Ang).
Un factor inesperado
Mia recibe la bendición de la hija de la enferma, Sarah (Anne Ramsay), para documentar la progresión y la experiencia con la enfermedad de Alzheimer a través de entrevistas en las que la anciana asegura que su mente «abandona las instalaciones». En principio, si un espectador no supiera lo que está viendo, podría llegar a creer que está presenciando un episodio de algún reality médico dedicado al Alzheimer, en el que también se registra cómo afecta su impacto al entorno de amigos y familiares, siendo riguroso y sin elementos que nos saquen de la experiencia.
Lo interesante del proceso es ver cómo Sarah y su equipo empiezan a sospechar que algo más puede estar contribuyendo al comportamiento cada vez más extraño de Deborah. Hacia la mitad ya tenemos la sensación de que algo peor espera a esa familia, a pesar de que los profesionales médicos no creen haya nada más.
Para ayudar a unir las líneas de puntos, el documental explora el pasado de la mujer y cómo se conecta con inquietantes crímenes cometidos por un pediatra que desapareció años antes. A medida que el estado de Deborah se agrava, sucesos inexplicables captados por las cámaras desembocan en un final aterrador, culpable de buena fama de la película por sus capturas virales.
Sin embargo, la película está llena de otros momentos de tensión y suspense que van creando inquietud. Incluso, si nos fiamos bien en algunas escenas, hay alguna imagen subliminal bastante extraña. En la del ático, en el minuto 37:51, un fotograma misterioso parpadea por una fracción de segundo, y si se le invierte el color deja ver esto:
Sin embargo, la efectividad de ‘The Taking of Deborah Logan’ se debe a un nivel de profundidad emocional más honesto que en la mayoría de las películas found footage. Para empezar se desarrolla a lo largo de dos meses, con lo que los cambios de comportamiento tienen un lapso de tiempo inusual.
El concepto de ancianos enfermos mentales poseídos sigue el camino de ‘El Exorcista III‘ (1990) ya que asimilaba la demencia y la enfermedad como forma de facilitar el camino al diablo. Sin embargo ‘The Taking of Deborah Logan’ es diferente en su vis sobrenatural y su temática animal la convierten en algo más parecido a la metamorfosis de ‘La Mosca‘ (1986) de David Cronenberg, que no dejaba de ser en sí misma una metáfora de la degeneración inevitable de la vejez, lo que demuestra que el formato de metraje encontrado no tiene por qué ser tan simplista como un juego de jumpscares.
La pena es que el director Adam Robitel no haya hecho más que algunos trabajos de encargo dignos, como ‘Insidious 4’ o las dos entregas de ‘Escape Room’, que a pesar de resultar entretenidas no reflejan para nada el talento que se dejaba ver en ‘The Taking of Deborah Logan’, un título ya de culto en el cine de terror que demuestra, eso sí, la tradición de que los grandes nombres del formato mockumentary suelen pasarlo mal en su paso a las narrativas convencionales.
Fuente: Hipertextual
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