#relatodeterror

𝙲𝚕𝚊𝚛𝚊-𝙰𝚕𝚋𝚘𝚛 :mastodon: :whitespipixelheart:claraalbor@masto.es
2026-01-25

/𝙈𝙞𝙘𝙧𝙤𝙧𝙧𝙚𝙡𝙖𝙩𝙤/

El viento empezó antes de lo previsto, como si hubiera llegado con antelación a una cita que llevaba tiempo esperando.
No era continuo. Venía a ráfagas cortas, calculadas, casi inteligentes.
Golpeaba una ventana, se detenía.
Luego otra.
Siempre distinta.
Como si aprendiera.

En el edificio de enfrente las luces se apagaron piso por piso.
Nadie salió a los balcones.
Nadie gritó.
Demasiado orden para un fallo eléctrico.
Demasiado silencio para una noche de viento.

Dentro de casa el aire no corría, pero las puertas crujieron igual.
La del baño se cerró sola.
La del dormitorio se entreabrió lo justo para dejar pasar una sombra que no obedecía a ninguna lógica.
No se proyectaba.
Simplemente avanzaba.
El viento silbaba por los enchufes, como si algo respirara dentro de las paredes.

Encendí el móvil.
Sin cobertura.
Sin hora.
Solo la linterna… y aun así había rincones que la luz evitaba.

Entonces llegaron los pasos.
Descalzos.
Cautelosos.
El viento los tapaba cuando se acercaban demasiado.
Jugaba.

A las once y doce minutos exactos, alguien llamó a la puerta.
Tres golpes lentos.
El viento se detuvo.

Y lo entendí.

El viento no estaba intentando entrar.
El viento ya estaba dentro.

Ahora escribo esto con el armario vibrando.
Arañando.
Probando la cerradura.

Si esta noche el viento se detiene de repente…
no te tranquilices.
Está escuchando.

Buenas noches, criaturas valientes. 🌑
───✦─── ───✦───
#terror #suspense #relatodeterror #miedo #viento #noche

Escena principal: La habitación está sumergida en una penumbra inquietante. En el centro destaca un armario de madera oscura y antigua que parece esconder algo más que ropa.

El fenómeno: De las rendijas de las puertas del armario brota una especie de neblina blanquecina o ectoplasma que se extiende hacia el resto del cuarto, dándole un aire sobrenatural muy marcado.

El contraste: En primer plano, vemos a una persona de espaldas, totalmente distraída o absorta mirando la pantalla brillante de su móvil. Esta indiferencia ante el caos que ocurre justo detrás (cuadros por el suelo, cristales rotos y presencias fantasmales) crea una tensión brutal.

Detalles de terror: Hay restos de lo que parecen ser fotografías o espejos rotos esparcidos por el suelo de madera. Al fondo, a través de una puerta abierta, se vislumbra un baño frío y oscuro, aumentando la sensación de desolación.

Es una imagen perfecta para ilustrar cómo, a veces, estamos tan desconectados en el mundo digital que no vemos los "monstruos" que tenemos en nuestra propia casa.
2026-01-02

Mi mejor versión

La aplicación no se presentó como una imposición, porque nadie acepta una imposición de buen grado. Se presentó como una solución, y en un mundo cansado, saturado y permanentemente evaluado, las soluciones siempre parecen razonables. El mensaje inicial no hablaba de identidad ni de cambios profundos; hablaba de oportunidades, de sincronización, de estar alineado con el momento correcto para no quedarse atrás.

—Perfil anual detectado. Ajuste recomendado según tendencia social vigente.
—Programa avalado por el Sistema Nacional de Bienestar y Productividad.

Ese último detalle fue el que me tranquilizó. No era una app cualquiera, no era una moda más salida de una startup ambiciosa; estaba certificada, regulada, integrada a plataformas oficiales. La descripción explicaba, con un lenguaje técnico cuidadosamente neutro, que el programa utilizaba análisis de comportamiento colectivo, tendencias culturales y necesidades económicas para optimizar la participación social de cada individuo, reduciendo fricción, desempleo, ansiedad y desajustes sistémicos. No decía “obedecer”, decía “sincronizar”. No decía “cambiar”, decía “ajustar”.

La primera recompensa llegó antes incluso de que pudiera preguntarme si aquello era una buena idea. Un correo de recursos humanos anunció una evaluación positiva de mi perfil, un bono inesperado por “adaptabilidad y proyección”, y una invitación a un proyecto que, hasta ese momento, parecía fuera de mi alcance. La app me notificó segundos después.

—Impacto positivo detectado. Ajuste validado por entorno laboral.

No me pidió nada explícito. Solo sugerencias. Cambios pequeños, medibles, siempre acompañados de resultados visibles. Y eso fue lo verdaderamente aterrador: funcionaba.

Año 1: visibilidad aspiracional

Ese primer año, la tendencia dominante era clara. El algoritmo lo explicó sin rodeos: la economía necesitaba consumo aspiracional, figuras visibles, gente que pareciera exitosa para sostener el deseo colectivo. No mencionó a celebridades específicas, pero todos sabíamos que era la época del exceso normalizado, de cuerpos perfectos, vidas públicas, lujos convertidos en narrativa cotidiana. La app comenzó con recomendaciones suaves: cuidar más mi imagen, compartir más aspectos de mi vida, proyectar seguridad.

Cada acción alineada venía acompañada de recompensas concretas. Mejores métricas en el trabajo, más visibilidad en plataformas, invitaciones, descuentos personalizados, accesos preferenciales. El sistema fiscal incluso ajustaba beneficios para perfiles considerados “altamente influyentes”. No era solo popularidad; era infraestructura a favor.

—Ajuste en curso. Extroversión funcional activada.

Me volví más sociable, más expresivo, más consciente de cómo me veía y cómo era percibido. No sentía que estuviera actuando; sentía que por fin estaba entendiendo las reglas reales del juego. Quienes no se adaptaban quedaban fuera de oportunidades, no por castigo explícito, sino por simple incompatibilidad con el momento. Al final del año, la app confirmó el cierre del ciclo con un mensaje breve.

—Perfil alineado. Beneficios consolidados.

Intenté recordar si siempre había querido ser así, pero la pregunta se disolvió en el confort de una vida que, objetivamente, iba mejor.

Año 2: disciplina productiva

El cambio de tendencia fue anunciado con semanas de anticipación. El consumo excesivo había generado saturación, y ahora el sistema necesitaba orden, sobriedad, eficiencia. La app explicó que la visibilidad emocional del año anterior ya no aportaba valor económico ni social. Era momento de la productividad silenciosa, de la imagen seria, de la disciplina como virtud suprema.

—Reconfiguración recomendada. Nueva demanda social detectada.

Mis incentivos cambiaron. Ya no se premiaba la exposición, sino la constancia. Menos publicaciones, más resultados. Menos emociones, más métricas. El sistema laboral empezó a favorecer perfiles estables, predecibles, incuestionables. Quienes no ajustaban eran catalogados como riesgos de desempeño y perdían beneficios sin que nadie pudiera señalar una injusticia concreta.

La app intervenía en mis decisiones cotidianas: horarios de sueño optimizados para rendimiento, recomendaciones de vestimenta acordes al perfil profesional dominante, incluso modulaciones en el tono de mis correos y mensajes. Todo estaba justificado en nombre de la eficiencia colectiva.

—Coherencia social aumentada. Riesgo reducido.

Me ascendieron. Me felicitaron por mi madurez. Dejé de reconocerme en la versión extrovertida del año anterior y, lo más inquietante, me pareció lógico haberla superado. Empecé a ver a quienes aún vivían en ese molde como personas inmaduras, poco serias, casi irresponsables. El sistema no necesitaba que yo los rechazara; necesitaba que yo los considerara obsoletos.

Año 3: corrección moral

El tercer año no prometió recompensas visibles. Prometió estabilidad. El algoritmo detectó un cansancio social profundo y una necesidad de orden más rígida, de normas claras, de conductas previsibles. La app habló de valores, de corrección, de reducir desviaciones que generaran ruido en el sistema.

—Alineación ética necesaria. Programa supervisado por el Consejo de Estabilidad Social.

Fue entonces cuando entendí que ya no era solo una app. Era una herramienta de gobierno blando, una forma de moldear a la población sin leyes explícitas, sin violencia, sin resistencia organizada. Quien no se alineaba perdía acceso a créditos, a servicios prioritarios, a redes de apoyo. No era un castigo; era una consecuencia administrativa.

Mis opiniones comenzaron a desaparecer, no porque alguien las censurara, sino porque dejaron de ser útiles. La app sugería silencios estratégicos, adhesiones moderadas, posturas seguras. Cada vez que dudaba, aparecía una advertencia suave sobre posibles impactos negativos en mi perfil social.

—Individualidad detectada. Ajuste recomendado.

Miré a mi alrededor y vi versiones similares de mí mismo, personas distintas en apariencia pero idénticas en comportamiento, alineadas con el molde vigente. Comprendí entonces que el cambio anual no buscaba diversidad, sino renovación del mismo producto para mantenerlo vendible.

El último mensaje llegó sin ceremonia.

—Identidad original incompatible con ciclos futuros. Eliminación programada.

Intenté recordar quién había sido antes de todo esto, qué me hacía sentir vivo cuando no era rentable, pero no encontré nada. No porque me lo hubieran arrancado, sino porque había sido sustituido año tras año por versiones funcionales, adaptables, descartables. Frente al espejo vi a alguien correcto, aprobado, perfectamente integrado, y entendí la verdad final.

No era una persona mejorada.

Era un producto actualizado.

Y lo más cruel no fue perder mi identidad, sino descubrir que, cuando el siguiente molde llegara, yo mismo pediría ser reemplazado, porque el sistema me había enseñado que existir solo tenía sentido si encajaba.

+BLOGLENTEJA

Mi mejor versión

Recetas para recuperarte de las fiestas

Gracias por florecer un año más

Cultivos de Enero

Las huellas de este año

VISITA LA TIENDA

+HISTORIAS

La noche después de la navidad

La niña que guardaba invierno en los bolsillos

La estrella que no quería subir al cielo

Felicidad aprobada

Entre lo dulce y lo que duele

#adaptaciónForzada #algoritmo #alienaciónModerna #ansiedadSocial #colapsoDelYo #conformismoSocial #controlDeMasas #controlGubernamental #controlPsicológico #controlSinViolencia #controlSocial #críticaALaTecnología #críticaAlProgreso #críticaSocial #cuentoDeMiedoModerno #cuentoDistópico #cuentoReflexivo #deshumanización #distopíaCotidiana #distopíaModerna #distopíaRealista #distopíaSocial #distopíaTecnológica #eliminaciónDeLaIndividualidad #ficciónEspeculativa #ficciónSocial #futuroCercano #futuroControlado #futuroDistópico #gobiernoAlgorítmico #historiasDeMiedo #identidadDigital #identidadFragmentada #identidadReemplazable #individuoVsSistema #literaturaDistópica #manipulaciónDigital #manipulaciónEmocional #miedoAlFuturo #miedoContemporáneo #miedoExistencial #miedoSilencioso #narrativaDistópica #narrativaOscura #normalizaciónDelControl #obedienciaProgramada #obedienciaSilenciosa #pérdidaDeIdentidad #pérdidaDeLibertad #pérdidaDelYo #productividadExtrema #relatoDeTerror #relatoDistópico #relatoInquietante #relatoPerturbador #relatosDeConciencia #seresHumanosComoProducto #sistemaDeControl #sistemaOpresivo #sistemaTotal #sociedadAutomatizada #sociedadControlada #sociedadDelRendimiento #sociedadHomogénea #sociedadSinIdentidad #tecnologíaInvasiva #tecnologíaYSociedad #terrorPsicológico #terrorSutil #vigilanciaBlanda #vigilanciaInvisible #vigilanciaSocial

Ilustración conceptual de una persona moldeada por un algoritmo, representando la pérdida de identidad en una sociedad distópica controlada por tendencias.
𝙲𝚕𝚊𝚛𝚊-𝙰𝚕𝚋𝚘𝚛 :mastodon: :whitespipixelheart:claraalbor@masto.es
2025-12-30

SIGUE ↘️

Por eso no se cuenta.
Porque la mente humana necesita sentido, intención, historia.
Y aquí no la hay.

No hay sistema nervioso funcionando.
No hay cerebro activo.
No hay percepción alguna.

Y aun así, el cuerpo se mueve.

Ese es el verdadero horror.
No que el muerto sufra —porque no sufre—
sino descubrir que el cuerpo tiene una memoria propia, antigua, mecánica, que responde incluso cuando la persona ya no existe.

La muerte no siempre es quietud.
A veces es una última coreografía sin bailarín.

Y cuando lo sabes, entiendes por qué prefieren no explicarlo.
Porque hay verdades que no son macabras…
pero tampoco tranquilizadoras.
🌿 ˙ ✨ ˙ . 🫧 . ˙ ✨ ˙

#relatodeterror #terrorreal #horrorsutil #miedosreales #oscuridad #relatos #terrorpsicologico #verdadesincómodas #cuerpo #muerte

Francisco Araya Pizarrofranciscoarayapizarro
2025-07-04

El coche de Isabella se deslizaba por la carretera flanqueada de cipreses retorcidos negros contra el cielo encapotado.

Lee esta terrorífica historia en la pagina 41 de la edición aniversario de la revista PALADIN, en el siguiente link
drive.google.com/file/d/1O4T--

Francisco Araya Pizarrofranciscoarayapizarro
2025-02-06

🌕 Un pueblo olvidado. Un brillo maldito. Un secreto que nunca debió ser descubierto.
Cuando Madeleine fotografió aquel misterioso mineral en Solace Creek, no sabía que algo la seguiría para siempre…
👁️🗨️ Algunas luces no iluminan… atrapan.
📖 Descubre la historia completa aquí 👉 wattpad.com/1516187187-la-mald

Client Info

Server: https://mastodon.social
Version: 2025.07
Repository: https://github.com/cyevgeniy/lmst